Movimientos sociales vs movimientos políticos en el Chocó

"El surgimiento de movimientos asociativos alternativos a los partidos es consecuencia y causa de la crisis de los partidos políticos. Una crisis en la que llevan ya medio siglo"

Por: Ricardo Mena Mena
agosto 03, 2017
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Movimientos sociales vs movimientos políticos en el Chocó
Foto: El Espectador

Dada la controversia desatada a través de redes sociales frente a la posible participación en política de algunos líderes del Comité Cívico por la Salvación y Dignidad del Chocó —y a la luz de la calentura que despierta la cercanía a los comicios electorales del mes de marzo de 2018— es bueno dar a conocer elementos de juicio que brinden claridad a la comunidad y a los grupos políticos. Más porque estos últimos han cuestionado a través de los distintos medios de información, mientras ven cómo tambalean sus imperios que período tras período han sustentado permanencia en las huestes políticas bajo el engaño, el nepotismo, las componendas y la malversación de los recursos que deberían permitir el funcionamiento, crecimiento y desarrollo del departamento del Chocó.

Las organizaciones y movimientos sociales generalmente surgen a partir de condiciones sociales que generan tensión, frustración y reclamos. Además, se caracterizan por un alto nivel de preocupación por un problema y se define como una actividad organizada a largo plazo para promover o asegurar, al margen de la esfera institucional establecida, un interés u objetivo de la acción colectiva (Rebolloso, E. 1998).

De igual manera, suenan voces de la desesperanzada comunidad lanzando un SOS para que el Comité Cívico los salve de este remolino que gira y gira sin que se vislumbre a manos de la dirigencia política cambios a corto o mediano plazo que permitan resolver los inextricables atascos políticos que embarga al departamento del Chocó.

Los líderes cívicos han expresado que por ahora no está en sus planes enfrentarse a los grupos o movimientos políticos comarcanos, aunque no se descarta su discusión; bien como colectivo, de manera individual, o como apoyo a un candidato que demuestre afinidad filosófica e ideológica frente a la visión de cambios estructurales en la forma de gobernar. Por ello, para paliar el desconocimento

Los movimientos sociales: guardianes del genoma democrático

El surgimiento de movimientos asociativos alternativos a los partidos es consecuencia y causa de la crisis de los partidos políticos. Una crisis en la que llevan ya medio siglo y que, como ocurre con la crisis del capitalismo, parece que a quien más afecta es a los modelos alternativos. Basta mirar a Estados Unidos para ver que el sistema sigue funcionando aunque más de la mitad de la población no vote en las elecciones. Puede afirmarse, sin embargo, que una nueva acción colectiva está en el horizonte, facilitada principalmente por las posibilidades que abren las redes sociales.

¿Cómo han ocupado los movimientos sociales lugares que antaño ocuparon en exclusiva los partidos? Las construcciones teóricas que explican el surgimiento de nuevos movimientos sociales enmarcan la acción colectiva en cuatro momentos:

(1) La vivencia o conocimiento por parte de los actores sociales de una situación de injusticia.

(2) La agencia, es decir, el papel de unos actores con la convicción de que la transformación social es posible a través del movimiento colectivo.

(3) Un antagonismo ideológico social entre un "nosotros" que quiere transformar y un "ellos" que quiere conservar.

(4) La apertura de una ventana de oportunidad que haga posible el trabajo político del movimiento.

La noción de deliberación está íntimamente unida a los nuevos movimientos sociales, desde donde se ha trasladado a la discusión política. No se trata tan solo de tomar una decisión, por ejemplo, a través de formas de democracia directa, sino también, y casi de manera más relevante, de formas de deliberación a la búsqueda alternativa de alternativas. No puede ser de otra manera, pues la idea de deliberación implica una opinión pública informada, reflexiva y puesta a prueba a través de la propia discusión. Una opinión pública consciente de que, al dar voz a los nuevos conflictos sociales, está poniendo en la agenda política el calendario de la transformación social. El modelo clásico de centralismo democrático desarrollado prácticamente por la totalidad de los partidos políticos se basa en que la información fluye de abajo a arriba (pero no se escucha) y las órdenes circulan de arriba abajo (y no pueden ser cuestionadas).

Esta burocratización de la democracia no es válida en las nuevas sociedades reflexivas, las que reflexionan sobre lo que les sucede y, por tanto, donde el peso de la tradición es menor. Esos nuevos actores se quieren sujetos, se sienten diferentes, no quieren ser encajonados en férreas envolturas conceptuales, organizativas o administrativas.

Los movimientos sociales no son sustitutos de los partidos políticos y difícilmente los partidos ocuparán el lugar de los movimientos. El alejamiento entre unos y otros se explica, en parte, por el olvido del origen revolucionario de los partidos de masas, algo que ya fue denunciado por Walter Benjamín en el caso de los parlamentos, lo que colaboraba a su degradación, pero también porque la necesidad de estructuras estables y especializadas desemboca en condicionamientos orgánicos que difícilmente pueden ser satisfechos por los movimientos sociales.

Las características de los movimientos sociales nos ayudan a entender la necesaria cohabitación entre estas dos formas de participación política:

(1) Expresan el déficit político estructural que no es reconocido o que es ignorado por los canales políticos institucionales

(2) Son una peculiar representación de intereses,  ya que se preocupan de los sectores sociales discriminados o perjudicados que, por lo común, no acuden al circuito electoral y, por tanto, no aportan valor cuantitativo a los partidos

(3) Son un contrapoder frente a las fuerzas sociales y políticas establecidas, con frecuencia parapetadas detrás de unos medios de comunicación que forman parte del sistema. Al tener poco que perder actúa como fuerzas políticas  con una capacidad crítica ausente en los demás actores políticos

(4) Con frecuencia ponen soluciones imaginativas para problemas bloqueados por las respuestas tradicionales. En este sentido, fungen como taller de material de futuro, como ocurrió con la abolición de la esclavitud, el voto de la mujer, la jornada de ocho horas o el respeto a la naturaleza

(5) Los movimientos son un campo de prueba y de aprendizaje de la praxis democrática, al margen de las capacidades, jerarquías, status, presiones, etc., a alas que sí están sometidos los partidos- el voto- o las asociaciones- sus clientes- ; es decir, apuestan más por las causas que por las organizaciones

(6) Aportan la posibilidad de crear públicos globales y una deliberación transnacional capaces a su vez de politizar una emergente sociedad civil global.

Buscando un símil expresivo, podemos decir que los movimientos sociales son la proteína p53 de la sociedad política. Esta proteína, conocida como el "guardián del genoma", es la encargada de la apoptosis o suicidio celular. Su tarea consiste en identificar los caminos no adaptativos de las células, eliminándolas cuando detectan una anomalía. EL ADN acumula lesiones graves cuando esta proteína no opera. Un p53 defectuoso puede permitir que las células anormales repliquen, dando por resultado cáncer. Por el contrario, su presencia y funcionamiento correcto detiene la degeneración delo ciclo celular. Su función no es sustituir a la célula, sino impedir la metástasis que se genera cuando cualquier órgano pretende ignorar los límites a que le obliga el conjunto. Habiéndose demostrado que los partidos políticos son organizaciones que estructuralmente tienen invasiones "cancerígenas", la articulación de estos anticuerpos externos o sensibilizadores se tornan urgente. Hoy ya no hay razones para aceptar resignados ningún cáncer (Tomado del libro Curso Urgente de Política Para Gente Decente- por Juan Carlos Monedero- Editorial Planeta).

En este orden, Juzguen ustedes lectores si deben complementarse estos dos grupos, o por el contrario, deben enfrentarse para medir fuerzas; pero todo debe girar en torno al desarrollo positivo del Chocó. Por tanto, tengan presente que: "Las revoluciones solo construyen el futuro cuando son capaces de recrear el pasado y lo liberan de algún maleficio histórico" (Walter Benjamín).

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