La fortuna escondida del ex jefe de seguridad de Uribe

La cercanía al poder en la Presidencia de Alvaro Uribe le sirvió al ex general Mauricio Santoyo para acumular ilegalmente millones por lo que tendrá que pagar más cárcel

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abril 28, 2020
La fortuna escondida del ex jefe de seguridad de Uribe

Entre el 7 de agosto del 2002 y noviembre del 2006 todos los que buscaban al general Mauricio Santoyo sabían dónde encontrarlo. Era la sombra del entonces presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. Todos los pasillos, todos los recovecos de Palacio los conocía. También todas las conversaciones. Era un ojo que todo lo veía. Todo lo escuchaba, sobre todo lo que decían los enemigos de las Autodefensas Unidas de Colombia. Y todo lo que vio y oyó lo supo aprovechar.

Nunca pensó que las mieles del poder y su aprovechamiento gracias a la cercanía con el ex Presidente Uribe no solo iban a concluir sino que lo mandarían a la cárcel tanto en Estados Unidos en Colombia donde ahora paga condena en La Picota. El entramado delictivo se empezó a destapar hace ochos años en la Corte de Alexandria, en Virginia, Estados Unidos

Cuando el juez leyó el documento en marzo del 2012, los asistentes describieron el relato como espeluznante. Se aseguraba que el general y escolta personal de Alvaro Uribe “Suministró apoyo y recursos materiales entre el 31 de diciembre de 2011 y el 28 de noviembre del 2008 a las Autodefensas Unidas de Colombia.

A finales del 2001 el General conoció a alias Rogelio, cabecilla de la Oficina de Envigado. Carlos Mario Aguilar se entregó en el 2008 y logró un acuerdo con las autoridades de los Estados Unidos dando información que involucraba a Santoyo y recibiendo a cambio una condena de siete años, una suma ridícula teniendo en cuenta las toneladas de cocaína que envió a los Estados Unidos. Fue tanta la información que Estados Unidos llegó a contemplar la posibilidad de que, después de cumplir la pena, se quedara a vivir en Miami, algo que consiguió desde el 2016.

A Santoyo, con las pruebas que Estados Unidos tenía en su poder, no le quedó otro camino que confesar. Cuando se habla de “apoyo y recursos materiales” entregados a las AUC se refería a que, siendo jefe de seguridad de la Casa de Nariño hizo intercepciones ilegales a periodistas o funcionarios críticos con los paramilitares. No fue lo único, trasladó oficiales afines con las políticas de las Autodefensas a zonas claves como Urabá, cuando los paras desatan un infierno de balas, extorciones, descuartizamientos y desapariciones. Santoyo no le ofreció exclusividad a los grupos de Autodefensas, también ayudó a mafiosos alertándoles cuando iban a ser capturados. Así huyeron decenas.

Tenía en la cabeza cómo se movía la estrategia de Seguridad Democrática, columna vertebral de la lucha antisubversiva manejada desde el Palacio Nariño donde él no desampara al Presidente, sus recovecos, sus planes detallados. No había un mejor aliado. Hijo de un panelero que además fue sargento y alcalde de San José de Paré, le tocó llevar las riendas de su mamá y sus ocho hermanos, uno de ellos, Julio, fue uno de los oficiales de policía que con más ahínco persiguió a Pablo Escobar. Se cree que lo hizo tan encarnizadamente que habría sido de los policías que más interés despertó en aliarse con los PEPES, el grupo de autodefensa conformado por perseguidos por Escobar que encabezaban los hermanos Castaño y el temible Don Berna.

Su cercanía con Uribe nació en 1996 cuando, mientras este era gobernador de Antioquia, fue nombrado Comandante del Gaula en Medellín. La coordinación de operaciones entre la Gobernación y la Policía permitió a Antioquia ser el departamento con mayor número de personas rescatadas del secuestro. Santoyo empezó a labrar una fama bien ganada de policía antisecuestro.

Por eso Uribe pensó en él cuando diseñó su primera campaña para llegar a la presidencia en el 2001. Según una fuente que reveló Semana en su edición del 12 de agosto del 2002 "El grupo base era muy chiquito. Alicia Arango y Sandra Suárez, llevaban la agenda, Ricardo Galán y un camarógrafo para los medios, y Santoyo".

Era apenas lógico que Uribe lo nombrara, a partir del 7 de agosto del 2002, como su escolta personal. El general dejó de serlo el 7 de agosto del 2006, justo cuando arrancaba el último periodo presidencial de Uribe.

En noviembre del 2012 fue condenado por una corte de Virginia a 13 años de cárcel. Una vez concluyó el pago de la condena, Santoyo regresó al país deportado en abril del 2019. De inmediato fue a dar a la cárcel. Lo esperaba la justicia colombiana para dar cuenta de la desaparición de Claudia Patricia Monsalve y Ángel José Quintero, miembros de la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos Asfaddes.

Permance en la Cárcel La Picota de Bogotá, donde recibió esta semana una nueva acusación. La  Fiscalía de Francisco Barbosa le dictó medida de aseguramiento  por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Santoyo había acumulado un capital de $6.193.415.576 en un periodo en el que su ingreso era el del salario de un general de la policia.  Santoyo deberá explicar el origen de unos recursos provenientes muy seguramente de transacciones con paramilitares y narctrafico, actividad de la que fue acusado en Estados Unidos. La doble vida del jefe de seguridad y hombre de confianza del ex Presidente Uribe que se revela cada dia con nuevos detalles es una mala noticia para muchos involucrados en la estrategia antisubversiva de la seguridad democrática.

Información obtenida en artículo la Parábola del General Santoyo pubicado en Revista Semana agosto 2012

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