Historia del diseñador que vistió de etiqueta y gratis a la Selección Colombia

Ricardo Pava es el bogotano que diseñó 60 vestidos, 120 camisas, 60 cinturones y 60 pares de zapatos para los jugadores que hoy representan al país en el mundial Brasil 2014

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junio 19, 2014
Historia del diseñador que vistió de etiqueta y gratis a la Selección Colombia

Ricardo Pava andaba buscando un contacto hasta en los comentaristas de fútbol. Así lo había hecho una noche en una fiesta elegante donde coincidió con el periodista César Augusto Londoño. Al verlo lo abordó y le preguntó:

—César ¿Tú sabes con quién puedo hablar para hacerle los vestidos a los jugadores de la Selección Colombia? —, preguntó el diseñador con la amable voz que lo caracteriza.

Londoño, como muchos de los periodistas que creen haber tocado el cielo con las manos, le contestó con la seguridad del que cree tener el dato, tener la razón y tener la información absoluta; a grandes rasgos le dijo que ya no se podía hacer nada, que este tipo de cosas estaban en manos del inconseguible técnico Nestor Pékerman. Que ya no existía la más mínima posibilidad. Así somos los colombianos.

Pava se tomó un trago y se fue con la amargura del que le han cerrado la puerta de los sueños. Era mediados del año 2013 y el diseñador andaba con ese plan, clasificara o no clasificara la Selección. Así, un mes después en otro evento abordó a una persona muy cercana al jugador insignia de Colombia, Falcao García, y le pidió el favor de averiguarle el dato que le había dado Londoño.

Pasaron varios meses y no tuvo razón de nadie. Un domingo de diciembre, con la selección ya clasificada al mundial de Brasil 2014, Ricardo Pava salió de su apartamento en El Virrey. De pronto vio a Luis Bedoya, presidente de la Federación de Fútbol de Colombia, caminando por el parque quien estaba haciendo un poco de deporte. Pava cuadró su carro, se bajó, con precaución lo abordó y le dijo:

—Señor, Luis. Soy Ricardo Pava, diseñador. Quisiera preguntarle algo, no le quito mucho tiempo —El ejecutivo de inmediato supo de quién se trataba y con amabilidad lo escuchó.

Pava le contó sobre sus planes de diseñarle una colección de vestidos a los jugadores y cuerpo técnico de la Selección Colombia para ocasiones especiales, y más, si iban a estar en el mundial de Brasil. También le dijo que ya sabía que Pékerman estaba encargado del asunto, pero que le solicitaba de manera atenta que en una nueva oportunidad lo tuviera en cuenta. De inmediato Bedoya le dijo que la información del periodista César Augusto Londoño era falsa, que no habían definido nada, que estas cuestiones estaban lejos del fuero de Pékerman, pero además, que el tema era potestad del comité ejecutivo de la Federación. Le pidió que lo llamara al día siguiente.

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Ricardo Pava nació en Bogotá en el año de 1963, jugó fútbol como volante de creación, tiene dos hijas y cuando salió del bachillerato se dedicó a la moda

Ricardo Pava es así. Desde pequeño se ha destacado por su perseverancia. Recién graduado del colegio tomó sus maletas y unos pocos pesos para aterrizar en Florencia (Italia) con el objeto de estudiar historia del arte. Entrador, llegó a la villa de una condesa de la nobleza italiana y le pidió trabajo para podar el jardín de su palacete. Un par de semanas más tarde, la condesa Inocenti no solo le pagaba para cuidar las flores sino que le había encargado ser su nuevo chofer y el mayordomo de Villa Piazzole.

Rodeado de todo este glamour, Ricardo recordaba aquellas tardes en las que su mamá lo llevaba al Teatro Colón en pleno centro de Bogotá, a ver la ópera. Aunque las amigas de la condesa Inocenti no se vestían con atuendos tan recargados, si tenían una elegancia destacada, todo en ellas combinaba y no había un hilo o encaje de más. Aquella sensibilidad por la alta costura quedó acuñada en la piel del colombiano.

Terminado su periplo por Europa, regresó a Colombia y entró a estudiar diseño de modas en la escuela de Arturo Tejada Cano. No se había graduado y ya estaba ofreciendo su trabajo. Nunca le ha dado pena abordar a la gente para proponerle elegancia: su primer cliente fue el papá de su exnovia Clara Giraldo, el exministro de Justicia, Jaime Giraldo Ángel. Un día de visita en casa de sus suegros, le dijo que si dejaba tomarle unas medidas para diseñarle un vestido. A la semana llegó con un traje sobrio que fue de todo el gusto del exmiembro del alto gobierno. En un voz a voz con ecos de montaña, algunos reputados abogados, amigos de la familia Giraldo, comenzaron a encargarle sus atuendos. Como el muchacho Pava apenas estaba empezando, todo su trabajo era a domicilio, situación que curiosamente gustaba más entre sus clientes que se sentían mejor en sus propias casas.

Pava tomaba las medidas, dibujaba los diseños, escogía las telas, hilos, accesorios y llevaba todo donde unos sastres del centro.  Con los moldes y bajo las órdenes del jovencito, los veteranos del hilo y la aguja daban vida  a los vestidos. Así inició una seguidilla de ventas casa a casa y oficina a oficina. No vaciló, por ejemplo, en mandarle decir al expresidente César Gaviria que si lo recibía en su oficina para ofrecerle un cambio de look. Después de aquel encuentro se vio obligado a abrir su propia tienda, a contratar a sus propios costureros y un equipo de trabajo. La fila de clientes no dio tiempo y se comenzaron a agendar personas de la talla de Humberto de la Calle, Benjamín Villegas, Simón Gaviria, el Presidente Juan Manuel Santos y uno que el ‘castrochavismo’ jamás se imaginó que estuvo tan pendiente de su apariencia: el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

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Cada vestido para la Selección Colombia tiene un costo en el mercado de dos millones de pesos. Pava, sin embargo, regaló los 60 trajes que hoy lleva la delegación colombiana.

Con la misma seguridad se ganó la potestad para vestir a la Selección Colombia de Tenis, de tal suerte que estén siempre a tono en los prestigiosos torneos internacionales. Tela llama tela y a sus dos tiendas aparecieron figuras del deporte como Falcao García, antes de haber pasado por España y ahora en Mónaco; el expiloto de Fórmula Uno, Juan Pablo Montoya; y el beisbolista de grandes ligas, Édgar Rentería. Con tales modelos del mundo del deporte, Pava se especializó en trabajar con telas inteligentes, aquellas que, en palabras llanas, se estiran acorde al cuerpo del cliente, dejan atravesar el aire fácilmente y se climatizan en cualquier estación.

En febrero del año 2014, Ricardo Pava fue citado por el comité de la Federación Colombiana de Fútbol para ver la propuesta que tenía en mente. Al cabo de unos meses, en mayo para ser exactos, tras concursar con otras marcas y diseñadores de Italia, Francia, España y reconocidas marcas de Colombia, a Pava le informaron que sus diseños habían sido los escogidos. Pero había un problema: en tiempo record debía entregar todo el paquete. Presto a no quedar mal, más de 30 personas trabajaron en tomar las medidas, cortar las telas, coser, diseñar los cinturones, corbatas y zapatos.

No era para menos, Ricardo estaba encargado de vestir a  los 23 jugadores, al cuerpo técnico y a los delegados de la Federación. La solicitud parecía como para un batallón, en total el diseñador entregó: 60 vestidos, 120 camisas, 60 corbatas, 60 cinturones y 60 pares de zapatos. Pero, curiosamente, lo que muy pocos saben es que todo este trabajo no le costó un solo peso a la Federación Colombiana de Fútbol. El trato era ese, la Selección llevaría la marca de Pava, pero todo debía ser un patrocinio del diseñador. Sin embargo, el bogotano contó con el respaldo de la firma proveedora de los materiales inteligentes que siempre utiliza. La compañía Sutex, de León Amitai le ofreció todas las telas de alta tecnología para este proyecto. Si se hacen sumas, teniendo en cuenta que en el mercado cada uno de estos vestidos completos tienen un valor de dos millones de pesos, Ricardo Pava le regaló a la Selección Colombia, 120 millones de pesos de su trabajo.

Por su lado, el premio para Ricardo ha sido que Yepes, Zapata, James, Teófilo y una decena de los mejores jugadores del planeta, vayan vestidos de Pava. El diseñador, aunque tiene una variedad de compromisos, dice que está pensando en viajar a Brasil dentro de dos semanas para asistir a la final que Colombia disputará frente a Alemania.  Lo dice con la certeza de aquel que ha creído en todo lo que hace y de aquel que no le comió cuento a un periodista que un día lo quiso bajar del sueño de vestir a Colombia.

Por @PachoEscobar

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