¿En qué se parecen López Obrador y Donald Trump?

Suena a adivinanza. Uno es un presidente latinoamericano de izquierda progresista y el otro es un ultraderechista republicano de Estados Unidos

Por: Daniel González Monery
Febrero 15, 2019
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¿En qué se parecen López Obrador y Donald Trump?
Foto: Twitter @lopezobrador_ / @realDonaldTrump

Uno ganó las elecciones en México defendiendo a una mayoría olvidada, y el otro lo logró haciendo comentarios racistas en contra de los inmigrantes mexicanos. A simple vista parecería que Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump no se parecen en nada. Pero coinciden en un asunto: su visión a largo plazo sobre la inmigración. Mientras en México un sector asegura que el actual mandatario es muy similar al criticado y repudiado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro; es otro el sector que piensa que el discurso polarizador de López Obrador es similar al de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

López Obrador no quiere que los mexicanos se tengan que ir de México a trabajar a Estados Unidos. Y Trump no quiere que lleguen más inmigrantes indocumentados a Estados Unidos. En ese punto los dos se dan la mano. “Yo tengo un sueño”, dijo el presidente mexicano en una de sus habituales conferencias de prensa a las siete de la mañana, usando las mismas palabras que en su momento pronunció el líder y activista de los derechos humanos, Martin Luther King. “Quiero que los mexicanos tengan trabajo, que no tengan que salir de sus pueblos, que tengan ingresos justos, que empiece a escasear la fuerza de trabajo y ya nadie quiera irse a trabajar a Estados Unidos.”

De hecho, ya hay más mexicanos yéndose de Estados Unidos que llegando. Del 2009 al 2016 hubo 140,000 mexicanos menos viviendo en Estados Unidos, según el centro Pew. El sueño de López Obrador es que, en un momento dado, Estados Unidos pida más mano de obra de México. Y esto no está tan alejado de la realidad. La población de Estados Unidos está envejeciendo rápidamente y creciendo muy poco. El año pasado apenas creció un 0.62 por ciento, de acuerdo con la Oficina del Censo. Van a necesitar muchos más inmigrantes para hacer el trabajo que hacían sus ciudadanos.

Pero Trump, tercamente, está tratando de parar a todos los inmigrantes en la frontera. Ya logró bloquear la entrada a visitantes de varios países musulmanes, ahora está limitando enormemente el número de solicitudes de asilo político que aceptan en la frontera y le tiene una guerra declarada a los indocumentados. Y por motivos muy distintos a los de López Obrador, Trump también quisiera que los mexicanos no trataran de irse a trabajar ilegalmente a Estados Unidos.

Trump y López Obrador coinciden en otro tema muy polémico. México, sorprendentemente, ha aceptado recibir a los centroamericanos que esperan su proceso de asilo político en Estados Unidos. ¿Por qué México le hace su trabajo a la burocracia de Trump, afectando negativamente a decenas de miles de personas y a poblaciones fronterizas como Tijuana? ¿Por qué asumir la misma actitud sumisa ante Trump que caracterizó a su predecesor?

Pero hay más. López Obrador y Trump, aparentemente, han hecho un acuerdo tácito para no pelearse en público sobre el muro fronterizo. Trump ya no dice tanto en público que México va a pagar por su pared. Es, sin duda, un énfasis distinto. Cooperación en lugar de confrontación. Ambos países anunciaron un nuevo plan de inversión para la creación de nuevos puestos de trabajo en el sur de México, El Salvador, Honduras y Guatemala. Aún falta por definir la cantidad y si se trata de ayuda o de préstamos. Pero el argumento es válido: Si un guatemalteco o un chiapaneco puede encontrar un trabajo digno y ganar lo suficiente para mantener bien a su familia, no va a pensar en emigrar al norte.

El problema es que tendrían que pasar muchos años —y hasta décadas— para que esto empiece a dar resultados. Mientras tanto, la violencia, las pandillas, la rampante corrupción y la extrema pobreza en países como Honduras están orillando a miles de familias a tomar decisiones desesperadas y a unirse a caravanas con destino a Estados Unidos. Otros lo han hecho por su cuenta con trágicas consecuencias, como la incomprensible muerte de la niña de siete años de edad, Jaqueline Caal. ¿No se le pudo dar atención médica de emergencia tan pronto fue detenida junto con su padre? Cientos mueren silenciosamente cada año en la misma frontera.

López Obrador y Trump coinciden en varias cosas. Ojalá también coincidan en que algo urgente se debe hacer hoy mismo para que no mueran más inmigrantes en la frontera y para que se trate con respeto y rapidez a quienes huyen de sus países. Los planes de escritorio pueden esperar.

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