El poder de la iglesia del movimiento político MIRA

La mamá de la senadora Alexandra Moreno Piraquive es la líder de este controvertido grupo religioso que tiene 850 templos en el mundo y que en diezmos genera miles de millones de pesos al mes

Por: | enero 15, 2014
 
El poder de la iglesia del movimiento político MIRA


Óscar Jaír Bedoya Piraquive aprendió, desde su infancia, que su tía María Luisa Piraquive, cabeza de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, era una guía que Dios había puesto en su camino. Aprendió a creer en lo que ella creía y, con el tiempo, no dudó en hacerse pastor.

Durante mucho tiempo fue el encargado de recolectar diezmos y ofrendas en la sede principal de la congregación, y eso le permitió ser testigo de cómo la familia fue construyendo un fortín económico y político, bajo el lema de “Creer primero en la palabra de la señora María Luisa, antes que en la palabra del Señor”.

Pero la señora María Luisa no sólo controla a su familia, sino que ejerce una extraña fascinación entre los miles de fieles que asisten los domingos a los más de 180 templos de su iglesia.

Personas que la han visto aseguran que cuando están en su presencia, sus seguidores levantan los brazos a su paso, en señal de reverencia, y oyen sin parpadear cuando les reitera, una y otra vez y sin asomo de pudor, que Dios se le ha revelado en varias ocasiones y que ella y su familia son los elegidos para transmitir la palabra del Señor en esta tierra.

Periodistas de CAMBIO presenciaron, el domingo 8 de mayo, uno de los cuatro oficios que se llevan a cabo en la sede del barrio Las Ferias, al occidente de Bogotá.

En una especie de teatro construido en una inmensa bodega, desfilan cada domingo cerca de 6.000 personas, 1.500 en cada uno de los cuatro cultos dominicales.

Antes de la ceremonia, los creyentes son sometidos a una requisa minuciosa por parte de seis de los 30 guardias armados y dotados de sofisticados equipos de comunicación que, distribuidos en forma estratégica, vigilan el templo por dentro y por fuera.

Poco antes de empezar, los asistentes recogen sobres dispuestos en dos repisas, una a cada lado del salón, les meten billetes y luego los introducen por unas ranuras que hay en las paredes y que llevan a una bóveda blindada.

Finalizada la colecta, un pastor entona cánticos para iniciar la ceremonia que dura más o menos 90 minutos. Aparte de los 6.000 asistentes al templo de Las Ferias, entre 20.000 y 25.000 seguidores de esta iglesia acuden el domingo a los 180 templos restantes en 160 ciudades y pueblos del país.

Miles de millones al año

Bogotá es, sin duda, la ciudad donde mayor número de creyentes tiene la Iglesia Ministerial. Y por ello mismo, el lugar donde más alto es el recaudo de diezmos y limosnas.

El lunes, tres personas de confianza de la señora María Luisa, que se movilizan en dos blindados que pertenecen a la congregación, recogen el dinero que ha sido empacado en grandes bolsas negras, rutina que repiten en las nueve sedes que la iglesia tiene en Bogotá.

Terminado el recorrido, se dirigen hacia el sector de Suba y, en una casa del conjunto residencial Monticello I, protegida por un sistema de seguridad con circuito cerrado de televisión y censores de alta precisión, entregan las bolsas con dinero.

“Ahí nos encontrábamos Rosalba Piraquive, hermana de mi tía María Luisa; su hijo Javier Pérez; Cecilia Corredor, hermana media de María Luisa; sus hijas Raquel y Martha Cecilia, y yo –le reveló a CAMBIO Óscar Jaír Bedoya–. Empezábamos a contar plata en siete máquinas”. Y luego cuenta que “una vez, sólo en Bogotá, se recogieron 1.000 millones de pesos en un mes”.

Voceros de la Iglesia Ministerial rebajan dicha cifra y dicen que cerca de 25.000 seguidores asisten a los cultos dominicales. Hay quienes aportan sumas bajas de entre 2.000 y 5.000 pesos.

Pero muchos otros entregan 10.000, 20.000 y hasta 50.000 pesos. Incluso, alrededor de 2.000 pagan un diezmo del 10% de su salario mensual.

“Creer primero en la palabra de la señora María Luisa antes que en la palabra del Señor.” Lema de la iglesia

“El promedio de las limosnas dominicales está alrededor de los 10.000 pesos –le dijo a CAMBIO un fiel asistente al templo de Las Ferias– pues, si bien en Bogotá puede ser más alto, en ciudades medianas y pequeñas baja”.

Estas cifras indicarían que en un domingo promedio, las limosnas le reportan a la Iglesia Ministerial unos 250 millones de pesos, que, multiplicados por las cuatro semanas del mes, alcanzarían la suma de 1.000 millones.

Si se suman los 2.000 fieles que pagan diezmo y se asume que lo hacen sobre una cifra baja de dos salarios mínimos, serían 160 millones adicionales al mes, es decir, más de 1.100 millones mensuales recaudados en el país, y eso sin contar la actividad en decenas de templos que la Iglesia tiene en Aruba, Alemania, Chile, Costa Rica, Ecuador, España y entre la colonia hispana de Estados Unidos.

De cualquier modo, y por muy discutibles que resulten estas cifras, lo que está claro es que, en sólo ocho años, la señora María Luisa Piraquive; su hija, la senadora Alexandra Moreno Piraquive, y el concejal de Bogotá Carlos Alberto Baena, han convertido la Iglesia de Dios Ministerial de Jesuscristo Internacional en una multinacional de la fe, con 180 sedes en Colombia y decenas de templos en otros países, y en un emporio político y de negocios.

Un discurso fundamentalista sobre el Bien y el Mal, Dios y el Diablo, les ha servido para captar fieles, dinero y votos, todos ellos en grandes proporciones. Sin embargo, tanto en el manejo político como en el de las propiedades adquiridas con el fruto de diezmos y limosnas, hay grandes interrogantes que CAMBIO investigó.

Reino de este mundo

La señora Maria Luisa Piraquive es la cabeza visible de la Iglesia Ministerial, del mismo modo que su hija, la senadora Moreno Piraquive, es la líder del Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), que ocupó el lugar 19 entre las votaciones más altas para el Senado en 2002.

Desde el comienzo sorprendió a sus colegas porque renunció a prebendas, entre ellas tener vehículo, conductor y escoltas. Algo similar ocurrió con el pastor principal de la iglesia en Bogotá, Carlos Alberto Baena –casado con una sobrina de la señora Maria Luisa– quien, con 20.000 votos a nombre del MIRA, llegó sobrado al Cabildo de la capital, y también rechazó escoltas, vehículos y celular.

Aniversario 40 de la Iglesia Ministerial de Jesucristo Internacional

Aniversario 40 de la Iglesia Ministerial de Jesucristo Internacional

Sin embargo, la buena impresión que produjeron Moreno y Baena cuando asumieron sus curules, en una y otra corporación, empezó a cambiar cuando sus colegas se dieron cuenta de que se movían protegidos por un intimidante cuerpo de seguridad. Se movilizan en dos vehículos blindados y tienen 14 guardaespaldas repartidos en dos turnos, a cargo de una empresa de vigilancia privada, Libertadora de Seguros, de la cual es accionista la madre de la congresista.

Y a pesar de que los dos representantes del MIRA tienen fama de serios, estudiosos y enemigos de la corrupción, CAMBIO tuvo acceso a un video que muestra cómo, para conseguir votos, acuden a las viejas prácticas clientelistas. La cinta fue grabada a finales de 2004 en una sede de la Iglesia Ministerial en Armenia, Quindío.

La senadora y Baena intentaron que la revista no publicara este artículo sobre su iglesia.

La ceremonia fue iniciada por la señora María Luisa Piraquive, que invitó al medio millar de asistentes a votar por el MIRA en las próximas elecciones. “No me nacía dar un voto por nadie, pero doy el voto por el MIRA porque es Dios y debo agradarle a Dios –dice la señora Piraquive–.

Usted no vaya a pecar criticando o murmurando, cuando no entienda, cállese, cierre su boca, pero no vaya a perder la bendición de Dios. No vayan a enojarse contra la politiquería”.

Luego interviene el concejal Baena:

“El diablo quiere acabar con el MIRA y ese gusto no se lo vamos a dar. Quiero ser muy sincero con ustedes: llevo tres años en el Concejo de Bogotá y me he dado cuenta de cómo trabajan ellos (los concejales).

Son implacables y compran votos y sólo van por los votos. Nos toca hacer igual, ser astutos. Me adelanto: el próximo año, cuando abran elecciones, voy por la gente y la inscribo.

Permítanme la sinceridad. Y el día de marzo del 2006 voy y los recojo y los llevo a la urna y me cercioro si (sic) mis votos aparecen. No hay otra opción”.

La Procuraduría General de la Nación investigó una queja contra la senadora Moreno y el concejal Baena, interpuesta en octubre pasado por Julián Cardona y Angélica Máez, ex pastores de la Iglesia Ministerial.

El ente investigador desestimó las denuncias sobre clientelismo religioso y coacción a los votantes pero, en ese estudio, ni los denunciantes ni la Procuraduría tuvieron en cuenta el video que ahora revela CAMBIO.

Finca raíz

Lo que hace la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional no es muy distinto de lo que hacen algunas de las 768 iglesias y sectas religiosas que están actualmente registradas en la oficina de Asuntos Religiosos y Libertad de Cultos del Ministerio del Interior y de Justicia.

Si bien hay muchos casos de cultos respetables que, además de su labor pastoral, cumplen funciones sociales en numerosas comunidades del país, en especial las más pobres, lo cierto es que hay decenas, incluso cientos de iglesias de garaje en las que toda suerte de avivatos traman incautos y se aprovechan de sus problemas afectivos, económicos, de salud e incluso mentales, para sacarles plata.

Además, las cabezas de algunas de estas iglesias han amasado enormes fortunas, pues no siempre reinvierten los diezmos y las limosnas en las actividades pastorales.

Hay casos en los que esos recursos son utilizados para alimentar grandes negocios o incluso movimientos políticos regionales y hasta nacionales, en los que los fieles se convierten en electorado amarrado.

“Una vez, sólo en Bogotá, se recogieron $1.000 millones en un mes. ” Óscar Jaír Bedoya

En el caso de la Iglesia Ministerial de María Luisa Piraquive, no sólo hay denuncias sobre utilización política de los fieles y del dinero que entregan.

También hay inquietudes en torno al emporio económico levantado sobre los dineros de la congregación e incluso casos en los cuales, bienes adquiridos con esos recursos, han terminado en manos de los líderes religiosos como personas naturales.

CAMBIO estableció que la finca raíz es uno de los principales sectores de inversión y que buena parte de las propiedades está escriturada a nombre de miembros de la familia y de los más cercanos colaboradores de la iglesia.

Por ejemplo, un penthouse avaluado en 216 millones de pesos que, según el registro de Instrumentos Públicos, estaba a nombre de la Iglesia Ministerial, fue traspasado el 1º de enero de 2002 a la senadora Alexandra Moreno Piraquive.

Y el 16 de mayo del mismo año, una vivienda de 130 millones de pesos –matrícula 50N-689855– a nombre de la iglesia, pasó a manos de Martha Cecilia Hernández –contadora de la iglesia– y de Iván Alejandro Bossa, un conocido pastor.

Otros dos hijos de la señora María Luisa, Perla y César Eduardo, también tienen propiedades a su nombre.

Perla, quien administra una sede de la iglesia en Estados Unidos, compró, el 2 de septiembre de 1999, un penthouse por 350 millones de pesos en el conjunto residencial Monticello II, en Bogotá, y César Eduardo, que maneja los dineros de la congregación y es representante legal de la iglesia, adquirió, el 30 de noviembre de 2003, un predio por 81 millones de pesos en el occidente. Además, los tres hermanos Moreno Piraquive comparten la propiedad de una casa recién remodelada en el barrio Normandía de Bogotá.

A nombre de la señora María Luisa figuran cuatro casas –registros inmobiliarios 50N-20162863, 50N-20106749, 50C-231656 y 50C-889250–, avaluadas en más de 730 millones de pesos.

Ella figura también como propietaria de un local en el centro comercial Santa Bárbara, cuyo valor estimado es de 160 millones de pesos. Y en Armenia es dueña de dos casas: una en la urbanización La Castellana y otra en el condominio Las Quimbayas, avaluadas en 240 millones de pesos.

Iglesia - Mira

El Movimiento político MIRA, hoy tiene a tres senadore (Carlos Alberto Baena, Alexandra Piraquive y Manuel Virgüez), una representante a la Cámara (Gloria Stella Díaz), siete diputados en todo el país, 22 concejales y más de 300 ediles. Todo un fortín político.

Debate jurídico

Sin embargo, y a pesar de que a la oficina de Asuntos Religiosos de Mininterior llegan numerosas quejas sobre estas congregaciones, la ley no da mucho margen de maniobra para actuar.

“La legislación se ha quedado corta para regular el funcionamiento de estas iglesias –le dijo a CAMBIO un funcionario de esa oficina–. Sabemos que muchas explotan la fe y que detrás de servirles a los fieles se esconde un gran negocio”.

En este punto se abre un interesante debate de tipo jurídico. Aunque, en términos generales, no existe un conjunto de normas claras en materia de lo que estas iglesias pueden y no pueden hacer con los dineros que recaudan de sus fieles, algunos constitucionalistas y penalistas consideran que en casos como el la Iglesia Ministerial se pueden estar configurando conductas indebidas.

Para el ex vicepresidente Humberto de la Calle, quien actuó como delegado del Gobierno ante la Asamblea Constituyente que marcó una gran apertura en materia de cultos, “es comprensible que un pastor o un sacerdote utilicen dineros de los diezmos para comprar el mercado, adecuar un apartamento en la sacristía, todo ello en términos razonables.

Pero algo muy distinto es que dineros que se deben destinar al culto sirvan para adquirir costosas propiedades que luego son traspasadas a pastores, jerarcas o empleados de la organización y que quedan a nombre de esas personas”.

Darío Bazzani Montoya, ex procurador auxiliar y reconocido penalista, considera que en estas conductas puede haber lugar a una investigación penal.

“En relación con el tema de propiedades que estuvieron a nombre de la Iglesia Ministerial, y que pasaron a manos de familiares y personas cercanas a la señora María Luisa Piraquive, representante legal de la congregación, eventualmente se puede configurar a la luz de la ley penal el delito de abuso de confianza, pues, según el Código Penal, es aquél en el que un individuo se apropia en provecho suyo o de un tercero, de cosa mueble ajena, que se le haya confiado”, dice Bazzani, y agrega que “también se podría configurar en este caso el delito de estafa, porque de alguna manera ha sido aprovechado un bien –dinero que entra a la congregación– para sí o para un tercero, utilizando, como dice el Código, artificios o engaños dirigidos a inducir en error a la persona”.

CAMBIO intentó en numerosas ocasiones dialogar con voceros de la Iglesia Ministerial, en especial con la senadora Alexandra Moreno Piraquive y el concejal Carlos Alberto Baena.

Hubo reiterada renuencia de la congresista y del concejal a conceder declaraciones. Incluso, el martes 17, en el recinto de la cámara alta, la senadora se molestó con el reportero gráfico de la revista porque éste estaba tomándole algunas fotos. Finalmente, y a pedido de la senadora, tanto ella como el concejal Baena se hicieron presentes, el miércoles 18 en la tarde, en las instalaciones de CAMBIO.

Sin embargo, no quisieron contestar preguntas específicas y se limitaron a decir que la investigación periodística de CAMBIO estaba motivada por denuncias de un sobrino de la señora María Luisa Piraquive, a quien descalificaron con argumentos relacionados con sus preferencias sexuales. Baena exhibió un fallo de tutela en contra de esta persona, en el que un juez le prohíbe referirse en términos difamatorios en contra de la Iglesia Ministerial en declaraciones a medios de comunicación.

Con ese argumento, Baena y la senadora quisieron convencer a los periodistas de CAMBIO de que no podían publicar artículo alguno, lo que fue rechazado por la revista.

Una congresista ‘pilosa’

La senadora Alexandra Moreno Piraquive hace parte de la Comisión II, que se encarga de las relaciones internacionales y la seguridad nacional.

Su actividad legislativa es calificada por sus colegas de comisión como muy activa, sobre todo en los temas internacionales.

Tiene entre sus prioridades el Tratado de Libre Comercio (TLC), en el que no sólo se ha vuelto una experta, sino que, incluso, escribió el libro Una mirada al TLC.

Fue una de las promotoras de la marcha nacional contra el maltrato y el abuso sexual violento en los niños. Además, ha sido autora de tres leyes: gestión de calidad en las entidades públicas, requisitos en la Justicia Penal Militar y seguimiento a los tratados internacionales.

Renunció a su Unidad Técnica Legislativa (UTL), una prerrogativa otorgada por la ley, sin embargo, en la UTL de la congresista laboran ocho asistentes y asesores nombrados por resolución, y dos más por contrato.

Entre todos reciben, como salarios y honorarios, el equivalente a 49 salarios mínimos legales vigentes, es decir, 19 millones de pesos mensuales.

La senadora y el concejal tienen su propio esquema de seguridad, con 14 guardespaldas en dos turnos.

Otros negocios

En la parte posterior de los templos, voluntarios venden un kit bíblico que incluye una Biblia –editada especialmente para la iglesia–, un cuadernillo de cantos, 10 discos compactos y el libro Vivencias, de la señora María Luisa, en el que relata sus encuentros con Dios.

Un paquete de productos religiosos que cuesta 200.000 pesos y cuya adquisición es obligatoria.

Como la seguridad de la iglesia es fundamental, por el dinero en efectivo que maneja, la señora María Luisa se hizo socia de la empresa Libertadora de Seguros, una compañía de vigilancia –matrícula mercantil 00254015 de 1986– que suministra el personal de seguridad y los vehículos blindados para la protección de la familia, los templos, las residencias y los demás negocios. Por otra parte, desde 2004 funciona en la vía Bogotá-Melgar, el restaurante ¡Mira qué rico! (por las siglas del movimiento político de la familia), administrado por los seguidores más antiguos de la congregación.

Publicado en la Revista Cambio | 2005

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