Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Margarita Londoño

Margarita Londoño

Es comunicadora social y escritora. Fue senadora y candidata para la Alcaldía de Cali en dos ocasiones. Ha publicado en Kien y Ke y elespectador.com

Odebrecht, la billetera que salva

La empresa brasileña lanzó un flotador a una campaña que se estaba hundiendo en el 2010 y en el 2014. La urgencia de no dejarse derrotar acabó con los escrúpulos

De lo que no habló

Trump calló sobre los medios ante el Congreso, en lo que quizá sea un reversazo obligado por sus asesores que le temen a la fuerza de la prensa libre

No tan rápido, que estamos de afán

La reforma presentada por el ministro Cristo, parece una jaula de orangutanes donde campean ideas que debilitarían el proceso de paz, por eso es mejor reflexión y no carreras contrarreloj

¿Otro elefante en el horizonte?

Sería fatal otro elefante en las espaldas de un presidente cuando pensábamos que esos tiempos nefastos habían quedado atrás

El Año del Gallo

A los gallos les encanta la pelea, de manera que tendremos un año lleno de conflictos, especialmente entre gallos poderosos y gallitos finos de menor calado, pero igualmente pretenciosos

Debatir no es abatir

La protesta violenta contra las corridas alerta sobre la necesidad de aprender y solidificar como metodología de la expresión popular, el respeto a las normas y a la discrepancia

Los nuevos riesgos de Roldanillo

Entremezclados atletas y poetas comparten espacios en los que se toma buen café y se habla, hasta de poesía, mientras los parapentistas desafían la altura

Se va un grande

Triste adiós a Barack Obama, el hombre bueno y sensato que gobernó por ocho años Estados Unidos. “La Uniformidad no es un requisito para la democracia”, dijo al despedirse

Tengo Cabal pena ajena

Para la Señora que perdió sus cabales, el modelo de ejército colombiano debería parecerse a esos ejércitos paramilitares que en alguna época nefasta estuvieron tan cercanos al poder político

Patacón Pisao

Gran diferencia entre la crujiente tostada de plátano que se come con la mano y cualquier miseria de alimento que se pone en las manitas de los niños a quienes se vulneran sus derechos