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Opinión

¿Los javerianos serán capaces?

El quinteto integrado por los doctores Martínez, Carrillo, Galindo, Rojas y Negret tiene un desafío inmenso. Nuestro futuro como nación en gran medida dependerá de su desempeño

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Noviembre 03, 2016
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El jueves de la semana pasada cuando avanzaban las deliberaciones del XVII Congreso de Abogados Javerianos en la ciudad de Cali, se conoció la noticia del nombramiento de Fernando Carrillo como procurador general de la Nación. Carrillo vino a sumarse al conjunto de juristas egresados de la universidad regentada por los jesuitas, a cuyo cargo está buena parte del sistema de controles del Estado.

Además del funcionario mencionado hacen parte de ese grupo Néstor Humberto  Martínez, Fiscal General; Juan Carlos Galindo, Registrador; Carlos Negret, Defensor del Pueblo y Santiago Rojas, Director de la Dian. La relación anterior no incluye otros funcionarios de la rama ejecutiva, entre los que se cuentan los titulares de Defensa, Luis Carlos Villegas y el de Agricultura, Aurelio Iragorri;  ni a magistrados de las altas cortes como Luis Guillermo Guerrero, vicepresidente de la Corte Constitucional. La relación tampoco considera los integrantes del legislativo.

La vinculación a los más elevados círculos  del poder no es ajena a los javerianos. Comenzaron a hacer parte de distintos gabinetes ministeriales desde los años sesenta del siglo pasado. Con Misael Pastrana llegaría el primer presidente formado en esa universidad. Este honró su Alma Mater poniendo en manos de sus egresados un crecido número de las carteras.

El poder emborracha y puede convertirse en una verdadera concupiscencia, en apetito desordenado dispuesto a cualquier cosa con tal de ser satisfecho. Este no es el caso aquí, en su inmensa mayoría los egresados javerianos que han desempeñado funciones públicas, estuvieron motivados por el deseo de servir a la sociedad y a sus semejantes. ¿Como olvidar mártires de la talla de Luis Carlos Galán y Álvaro Gómez Hurtado? ¿Como no pensar en un Rodrigo Lloreda que sacrificó  la salud y los merecidos goces de la vida familiar, para ponerse al servicio de la patria cada vez que fue requerido? Estamos hablando de personas que más allá de su ideología política,  entregaron la vida por hacer del nuestro un país mejor.

Y es que la figuración política y el desempeño de funciones públicas no tienen sentido distinto al de servir a los demás. Precisamente la vocación de servicio constituye  un postulado esencial que resuena como un mantra en las distintas sedes javerianas, y que se expresa en el himno de la institución: “En marcha javeriano, servir es siempre renacer…”

En la  pedagogía que sigue la universidad hay varios aspectos  a los que debería aludirse, pero voy a referirme tan solo a dos de ellos. En primer lugar se encuentra el “Magis” o compromiso de mejorar de manera constante las capacidades y habilidades de cada cual, para ponerlas al servicio de los demás. En segundo lugar está la determinación de trabajar en la frontera: allá donde están por descubrirse nuevos conocimientos; allá donde hay que crear nuevas formas legales, nuevas maneras de relacionamiento entre los seres humanos; allá donde habitan los excluidos y los necesitados.

 

 

La tarea es gestar una nueva República pacífica,
incluyente y justa;
liberada del hampa y del crimen

 

 

Cuando escribo esto no puedo dejar de pensar en ese quinteto integrado por los doctores Martínez, Carrillo, Galindo, Rojas y Negret. Vivimos días de grandes desafíos y esperanzas. La tarea es gestar una nueva República pacífica, incluyente y justa; liberada del hampa y del crimen.  Estar a la altura de las circunstancias no es cuestión de honores y oropeles, implica capacidad de compromiso, entrega y sacrificio; supone la disposición de jugarse a fondo en lo personal.

En el posacuerdo, como ahora, Colombia seguirá teniendo enemigos, pero no hay duda de que el más peligroso y encarnizado está representado por la corrupción. Pues bien,  los cinco funcionarios que hemos mencionado si actúan articuladamente, podrían derrotar aquel demonio para siempre. Es la mayor herencia que la Javeriana y sus exalumnos podrían dejarle a esta nación amenazada.

La corrupción es un mal ubicuo. Contamina la contratación del Estado y la particular; la vida política, y la actividad electoral; impacta al sistema tributario y aporrea el ejercicio de los derechos fundamentales. El mal ejemplo se da desde el Estado con la existencia de los famosos cupos indicativos, auxilios parlamentarios o mermelada. En ese mal ejemplo comienza la laxitud generalizada; la idea de que el crimen si paga, la cual es invitación permanente a delinquir..

Pero lo importante es que las expresiones de los funcionarios mencionados son alentadoras. El valor civil con el cual Néstor Humberto afronta su cargo es digno de todo encomio. Está dispuesto a dar la pelea hasta las últimas consecuencias, llegando  a extraditar a los corruptos de todos los pelambres. Entre tanto Fernando Carrillo anuncia guerra total a ese flagelo en el campo oficial.

Pareciera pues, que llegó el momento de impulsar una estrategia integral anticorrupción. Esta tendría que comenzar por eliminar las practicas públicas que dañan conciencias; agilizar los procesos sancionatorios; endurecer las penas e incluir la muerte política de los delincuentes, castigo que se está impulsando en el Perú. También tendría que abordarse la corrupción en el campo electoral, entre otras medidas.

En resumen: el desafío para estos cinco servidores javerianos es inmenso. Nuestro futuro como nación en gran medida dependerá de su desempeño.

 

 

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